Amigas, Friends, o esos seres extraños con los que hablo x telefono
- Dentro de 3 días, fiesta en mi casa, por Halloween- me dijo Sofía el otro día.
- Que al final no, que no podemos hacerla en mi casa, pero que no la vamos a suspender; vienen personas populares del insti, ¡y cómo vamos a dejarles sin plan!- me dijo al día siguiente.
- Que nada, que al final, cada una en su casa y a apañárselas, no tenemos dónde meter a tanta gente, por no hablar de que ya no nos da tiempo a comprar nada- me dijo hoy.
LE pido que no se quede en casa, que tenemos que salir, que mañana es fiesta, y que, aunque sea, deberíamos salir a dar una vuelta, aunque pasemos de Halloween... Ella insiste en que pasa de líos, que prefiere estar tranquila viendo la tele.
Tras algo más de una hora, me harto, y digo que tiene razón: no hay necesidad de salir hoy. ¡Por dios!, ¿qué mundo es éste en el que se supone que tienes que salir para no quedar mal con el resto de gente?
Y, entonces, ella me dice que no, que la que tenía razón era yo. Hay que hacer algo, es demasiado triste quedarnos sin planes. Me propone ir a su casa, pero rechazo la invitación, allí no podremos hacer nada. Le digo de ir a la calle, pero otra amiga a la que conocemos desde hace poco, Sandra, no quiere, y no la podemos dejar plantada. Sofi llama a Sandra, luego me llama a mí: que sí, que la ha logrado convencer, que salimos a la calle, que se vestirán de negro y se maquillarán-
- ¿Quéééé? Yo decía de salir en plan tranquilo, con vaqueros, normales, y a la mierda Halloween.
Sofi vuelve a llamar a Sandra, luego me llama a mí. Es la tradición.
- Vamos a quedar a las 19:30 en la calle, daremos una vuelta, nos disfrazaremos, veremos una película de terror en mi casa y luego iremos a la discoteca.
- No, deja; yo paso, no tengo qué ponerme.
Me dice que ya me contará todo mañana. Y me cuelga. Y se va. Y no tiene ningún problema en dejarme plantada a mí.

